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domingo, 22 de agosto de 2010

El Gobierno baila la "yenka"

A lo mejor tiene razón Rodríguez Zapatero y lo más importante, tanto en la economía como en la vida, no es que cuadren las cuentas, sino encararlas con optimismo.
En eso, el hombre es un maestro. No admitió la crisis económica en España hasta que Europa dijo “¡basta!” y la pobre Elena Salgado hubo de comprometerse un aciago domingo de mayo a reducir por la brava nuestra deuda pública. Le telefoneó luego el propio Barak Obama para apoyar el ajuste y ZP, como Saulo en su día, cayóse del caballo y él, hasta entonces campeón de las políticas sociales, se puso como loco a quitar el dinero a funcionarios y pensionistas. Al decirle la UE que no bastaba, en vez de eliminar prestaciones, subvenciones y gabelas perfectamente prescindibles de nuestro hipertrofiado aparato del Estado, liquidó de un plumazo 6.400 millones en obras públicas que bien podrían paliar el paro.
Es que, como en la letra de la yenka, aquel baile de los años 60 (“izquierda, izquierda, derecha, derecha, adelante, detrás, un, dos, tres…”), cada paso que da nuestro presidente resulta antagónico del anterior. El penúltimo, en un nuevo arrebato de optimismo por haberse abaratado la colocación de la deuda del Tesoro, ha sido volver a invertir 500 millones en obras públicas.
El siguiente y contradictorio movimiento —el ministro José Blanco lo ha anticipado ya— será aumentar los impuestos porque otra vez habrán vuelto a descuadrarse las cuentas y cuando la UE se percate de que no nos salen va a ponerse hecha un basilisco. Y con razón.
No nos apuremos, sin embargo, porque antes de fin de año, por desgracia, lo podremos comprobar.

domingo, 15 de agosto de 2010

"Memorias" de adolescentes

Nuestros ídolos deportivos, musicales, artísticos… no sobrepasan los veintitantos años. Algunos, incluso, parecen estar ya de vuelta de todo a edades bien tempranas: Paris Hilton a los 29, Amy Winehouse a los 26, Lady Gaga, a los 24…
¿Hay quién dé más? Pues sí. El cantante canadiense Justin Bieber, nuevo fenómeno musical de 16 años de edad, va a publicar sus Memorias el próximo mes de octubre. Pero, ¿de verdad alguien tiene una larga vida tras de sí para poder contarla con sólo 16 añitos?

Al parecer, hemos acelerado tanto el ritmo de la historia que el tiempo ya no se mide en décadas, como antes, sino en instantáneos bits de información que envejecen los acontecimientos a medida que se producen. Es más: tampoco valoramos los acontecimientos por sí mismos, sino por la expectativa que generan. Así, Barak Obama recibe el Premio Nobel de la Paz no por nada que haya hecho sino por lo que pueda llegar a hacer.
Antes, este tipo de galardones suponían el colofón a los méritos de toda una vida. Ahora, en cambio, al piloto Fernando Alonso se le da el Premio Príncipe de Asturias a los 24 años, cuando una persona todavía tiene toda la vida por delante.
Ya me dirán si no es una terrible paradoja que estas cosas sucedan cuando, gracias al alargamiento de la vida, hoy día aún existen personajes centenarios en plena lucidez creativa, como Manoel de Oliveira, Oscar Niemeyer o José Luis Sampedro.
Pero, claro, éstos sólo constituyen la excepción en una sociedad que prejubila a sus miembros con 50 años por considerarlos tan anacrónicos y prescindibles como aquellos desaparecidos dinosaurios de la Prehistoria.